La importancia de la gestión, formación y los fundamentos bíblicos de los líderes

La importancia de la gestión, formación y los fundamentos bíblicos de los líderes

4
MIN
Compartir

Liderar un grupo pequeño implica mucho más que preparar una reunión cada semana. Hay personas que necesitan ser acompañadas, nuevos líderes que necesitan ser formados y una comunidad que necesita permanecer centrada en Jesús y en su Palabra.

‍

Por eso, un liderazgo saludable necesita prestar atención a tres dimensiones: su fundamento bíblico, formación y gestión.

‍

1. Sin fundamento bíblico, el liderazgo pierde su dirección

‍

Antes de preguntarnos cómo gestionar un grupo, debemos preguntarnos: ¿qué modelo estamos siguiendo?

‍

Jesús llamó a los doce “para que lo acompañaran” y luego los envió (Marcos 3:13-14).

El discipulado comenzó con una relación: Jesús compartió la vida con sus discípulos, los enseñó y los preparó para continuar la misión.

‍

Ese modelo también define el propósito de los grupos pequeños: no se trata solamente de reunir personas, sino de hacer discípulos (Mateo 28:19-20).

‍

Hechos 2:42 muestra a los primeros creyentes perseverando en la enseñanza, la comunión, el partimiento del pan y la oración. La comunidad incluía aprendizaje, relaciones, cuidado y vida compartida.

‍

El fundamento bíblico evita que nuestro liderazgo dependa solamente de métodos, tendencias o preferencias personales.

‍

Tip práctico: revisa una próxima reunión y pregúntate: ¿Jesús y la Palabra están realmente en el centro? ¿Lo que hacemos ayuda a las personas a crecer como discípulos?

‍

2. Sin formación, el líder deja de crecer mientras intenta formar a otros

‍

Liderar también significa estar dispuesto a seguir siendo formado. La formación no consiste solamente en aprender técnicas. Implica trabajar el carácter, reconocer nuestras motivaciones, desarrollar habilidades de comunicación, aprender a abordar conflictos y formar equipos.

‍

El autoconocimiento también es parte del proceso. El salmista oró: “Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón” (Salmo 139:23-24).

‍

Un líder que no reconoce sus emociones, temores o patrones puede terminar reaccionando desde ellos sin darse cuenta. Por eso, la formación comienza por nosotros mismos.

‍

También implica aprender a liderar desde la convicción y el propósito, no solamente desde la obligación. Colosenses 3:23 nos recuerda que nuestro servicio debe hacerse de corazón, como para el Señor.

‍

Un líder saludable no solo pregunta qué necesita hacer; también se pregunta en quién necesita seguir creciendo.

‍

Tip práctico: identifica un área que necesites desarrollar (comunicación, conflictos, autoconocimiento, organización o formación de otros) y establece una acción concreta para trabajarla durante este mes.

‍

3. Sin gestión, las buenas intenciones pueden quedarse en ideas

‍

Tener fundamentos bíblicos y continuar creciendo como líder es indispensable. Pero también necesitamos aprender a gestionar lo que sucede dentro de un grupo pequeño.

‍

Gestionar no significa controlar. Significa crear condiciones para que las personas puedan participar, aprender, ser cuidadas y crecer, y permanecer atentos a las necesidades del grupo.

‍

La gestión incluye además dar seguimiento, facilitar conversaciones, promover el aprendizaje colaborativo, cultivar la comunión, evaluar el grupo y compartir responsabilidades.

‍

También implica saber abordar los conflictos. Jesús estableció un proceso que comienza con una conversación directa (Mateo 18:15-17), mientras Santiago aconseja ser “rápidos para escuchar, lentos para hablar y lentos para enojarse” (Santiago 1:19).

‍

La gestión convierte la visión del liderazgo en prácticas concretas.

‍

Tip práctico: antes de tu próxima reunión, revisa tres aspectos: ¿qué necesitan las personas del grupo?, ¿quién necesita seguimiento? y ¿qué responsabilidad puedo compartir con alguien más?

‍

4. Las tres dimensiones se necesitan entre sí

Fundamento, formación y gestión no son caminos separados.

‍

El fundamento bíblico nos recuerda por qué hacemos esto y hacia dónde vamos.

‍

La formación nos ayuda a desarrollar a la persona que lidera.

‍

La gestión nos permite llevar todo esto a la práctica.

‍

Si tenemos buenas herramientas, pero perdemos de vista a Jesús y la misión de hacer discípulos, podemos terminar gestionando una actividad en lugar de formar una comunidad.

‍

Si conocemos el modelo bíblico, pero no permitimos que nuestro carácter sea formado, tendremos dificultades para acompañar a otros.

‍

Y si seguimos creciendo como líderes, pero no llevamos lo aprendido a prácticas concretas, nuestras buenas intenciones pueden quedarse en ideas.

‍

Un liderazgo saludable necesita dirección, desarrollo y práctica.
‍

‍

Todo esto apunta hacia la multiplicación

‍

Estas tres dimensiones nos llevan a una misma dirección: formar a otros para que también puedan formar a otros.

‍

Pablo le escribió a Timoteo que confiara lo aprendido a personas fieles “que sean capaces de enseñar también a otros” (2 Timoteo 2:2).

‍

‍

Por eso, sigue formando tu liderazgo.

‍

Accede a estas tres series de RightNow Media sobre grupos pequeños que pueden ayudarte a trabajar estas dimensiones desde una perspectiva bíblica y práctica en tu congregación.

‍

Haz click aquí para acceder a la colección de series de Grupos pequeños

‍

‍

‍

‍

‍

This is some text inside of a div block.

Equip your church, anytime, anywhere with RightNow Media.

If you’re a decision-maker at your organization, request a free consultation to find out how RightNow Media can equip and inspire your people.

Not a decision-maker?
Tell your pastor about RightNow Media instead.

Submit
You're in!
Look out for a confirmation email shortly.
Oops! Something went wrong. Please refresh the page.

Da acceso a RightNow Media a todos en tu ministerio.

Obtener Acceso